“Después del verano me veo con algún kilo de más. Una amiga me ha recomendado el uso de diuréticos para quitar algo de peso. Pero no me atrevo a tomarlos por las buenas”.

La respuesta es clara y contundente: ¡los diuréticos NO se pueden utilizar para adelgazar! El riñón filtra cada día unos 180 litros de un líquido formado por agua y sustancias disueltas. De ello, el 99 por ciento se reabsorbe pasando de nuevo al organismo y eliminando finalmente entre 1 y 2 litros de orina. Si se administra un diurético, se elimina una mayor cantidad de agua y electrolitos (como sodio, potasio, etc). Adelgazar consiste en perder grasa de nuestro cuerpo. Ello sólo se consigue cuando gastamos más calorías de las que ingerimos, por ejemplo, haciendo ejercicio habitualmente y comiendo una dieta saludable, completa y equilibrada. Al perder agua con diuréticos, la báscula nos dirá que pesamos menos. Ahora bien, ¡no hemos perdido ni un gramo de grasa!

Ten en cuenta que:


La pérdida de potasio puede producir debilidad muscular, calambres, alteraciones metabólicas, o problemas cardíacos como hipotensión al levantarse o incluso arritmias. Pero no se tomarán nunca por propia cuenta suplementos de potasio: un exceso también puede ser perjudicial, originando serios problemas en el corazón.

Por otra parte, una administración incontrolada de diuréticos puede interferir seriamente con otros fármacos, por lo que estaría totalmente contraindicado, especialmente si estás tomando medicamentos para el corazón, como digitálicos, o para reducir la presión arterial.

Recuerda: si quieres perder peso, consulta con tu médico o farmacéutico.

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